El gobierno de Estados Unidos anunció la flexibilización de sanciones hacia el Banco Central de Venezuela, permitiendo retomar ciertas operaciones internacionales.
La medida podría significar un respiro para la economía venezolana, que ha enfrentado años de aislamiento financiero. Analistas señalan que esta decisión también responde a intereses energéticos y geopolíticos en la región.
El impacto real dependerá de la evolución política interna del país sudamericano.