La temporada anual del florecimiento de cerezos llegó a su punto máximo en Japón, atrayendo a miles de visitantes nacionales y extranjeros. Las ciudades de Tokio, Kioto y Osaka registran los mayores aforos en parques y templos.
El gobierno japonés ha reforzado medidas de seguridad y movilidad ante el incremento de turistas, mientras que comercios y hoteles reportan una fuerte derrama económica.
El sakura continúa siendo uno de los símbolos culturales más importantes del país y un motor clave para el turismo internacional.