La Marina de Estados Unidos desplegó al portaaviones USS Nimitz en aguas panameñas por primera vez en 50 años, como parte de operaciones multilaterales enfocadas en seguridad marítima, respuesta ante amenazas y cooperación internacional.
La llegada del buque, uno de los más grandes del mundo, ha sido interpretada como un mensaje geopolítico en un contexto de tensiones globales y presencia militar en zonas estratégicas.
Panamá destacó que el movimiento ocurre dentro de acuerdos de cooperación y no compromete su neutralidad en la región.