Irán confirmó su participación en el Mundial 2026, pero advirtió que no disputará partidos en territorio de Estados Unidos debido a tensiones políticas.
El país incluso solicitó jugar exclusivamente en sedes alternativas como México, petición que no fue aceptada por las autoridades deportivas internacionales.
El caso refleja cómo el contexto geopolítico comienza a impactar directamente en eventos deportivos globales.