México, junto con Estados Unidos y Canadá, inició formalmente la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), un proceso clave que definirá el rumbo económico de la región en los próximos años.
La revisión busca garantizar la continuidad del acuerdo hasta 2042, pero también abre la puerta a posibles ajustes en sectores estratégicos como el automotriz, energético y siderúrgico.
El gobierno mexicano ha señalado que uno de sus principales objetivos es evitar nuevas barreras comerciales, especialmente aranceles al acero y aluminio, que podrían afectar la competitividad nacional.
Este proceso se da en un contexto de tensiones comerciales y cambios políticos en América del Norte, por lo que los resultados serán determinantes para la estabilidad económica del país.