La creciente tensión en Medio Oriente comienza a impactar directamente en los mercados energéticos internacionales, luego de que analistas advirtieran sobre la posible mayor interrupción de suministro petrolero registrada en décadas.
De acuerdo con reportes internacionales, los enfrentamientos y ataques a infraestructura estratégica en la región han afectado el tránsito de petróleo por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte energético del planeta.
Especialistas estiman que la oferta mundial podría reducirse en hasta ocho millones de barriles diarios, lo que ya comienza a reflejarse en el precio del crudo, que se acerca a los 100 dólares por barril.
La situación ha generado preocupación en los mercados globales debido al posible efecto inflacionario y al impacto que podría tener en economías dependientes de las importaciones energéticas.
Ante este panorama, varios países analizan liberar reservas estratégicas para estabilizar el mercado mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para evitar una escalada mayor del conflicto.