Jordania informó que llevó a cabo ataques aéreos contra posiciones vinculadas al grupo extremista Estado Islámico en el sur de Siria, en respuesta al atentado contra una iglesia en la región jordana de Karak.
De acuerdo con autoridades jordanas, la operación tuvo como objetivo instalaciones y presuntos integrantes del grupo responsable. Sin embargo, organismos sirios reportaron víctimas civiles en las provincias de Deraa y Sueida.
La operación también abrió un nuevo frente de tensión diplomática: mientras Jordania sostuvo que buscó coordinar sus acciones con Siria, autoridades sirias cuestionaron la intervención.
Los acontecimientos reflejan la fragilidad de la seguridad regional y el riesgo de que las operaciones militares compliquen las relaciones entre países vecinos.