Israel dio a Reino Unido un plazo de 30 días para cerrar su consulado en Jerusalén Este, en respuesta a las sanciones adoptadas por Londres, Francia y Canadá contra productos procedentes de asentamientos israelíes en Cisjordania.
El gobierno israelí también anunció restricciones contra políticos y diplomáticos británicos, profundizando el deterioro de las relaciones entre ambos países.
Las medidas ocurren en un contexto de creciente presión internacional sobre Israel por la situación en Gaza y la expansión de asentamientos en Cisjordania.
La disputa diplomática se suma a las tensiones internacionales que rodean el conflicto de Medio Oriente.