La tensión entre Moscú y Washington volvió a escalar este viernes.
El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, aseguró que su gobierno solicitó explicaciones a Estados Unidos por la supuesta entrega de información de inteligencia militar a Ucrania.
Según las acusaciones rusas, esos datos permitirían a las fuerzas ucranianas atacar objetivos ubicados en territorio ruso.
La denuncia añade un nuevo elemento de tensión al conflicto, debido a que Moscú considera que el suministro de inteligencia representa una participación directa de Estados Unidos en las operaciones ucranianas.
El señalamiento se produce mientras Rusia mantiene su ofensiva contra Ucrania y crecen las acusaciones cruzadas entre ambos países.
Cualquier incremento de la participación estadounidense en el conflicto podría elevar todavía más el riesgo de una confrontación directa entre Rusia y Estados Unidos.