Estados Unidos alcanzó un importante hito en la transición energética al registrar por primera vez una producción de electricidad proveniente de energía solar superior a la generada mediante carbón.
Especialistas consideran que este avance refleja el crecimiento de las energías renovables y el cambio gradual hacia fuentes de energía más limpias y sostenibles.
El resultado es visto como una señal positiva en los esfuerzos internacionales para reducir emisiones contaminantes.